Hacienda se mete en el contrato: El "hachazo" fiscal que obligará a los caseros a bajar el alquiler

16 de febrero de 2026
Be Real

Hacienda se mete en el contrato: El "hachazo" fiscal que obligará a los caseros a bajar el alquiler

A estas alturas, todos sabemos que el mercado del alquiler en España no es precisamente un remanso de paz. Pero lo que se está cocinando ahora en los despachos del Gobierno promete dar un vuelco a la declaración de la renta de miles de ciudadanos. La noticia ha caído como un jarro de agua fría en algunos sectores y como un rayo de esperanza en otros: Hacienda estudia seriamente penalizar en el IRPF a aquellos caseros que decidan subir el precio del alquiler por encima de lo razonable.




La idea no es solo dar un "tirón de orejas" fiscal, sino tocar directamente el bolsillo de quien decida exprimir un poco más al inquilino. La verdad es que el plan es ambicioso: se busca modular a la baja la actual reducción general del 50% que disfrutan los arrendadores sobre sus rendimientos netos.


El "palo" y la "zanahoria" fiscal

Hasta ahora, si tenías un piso alquilado como vivienda habitual, podías desgravarte la mitad de los beneficios. Pues bien, el Ejecutivo quiere que ese porcentaje se convierta en una pieza móvil.

• El castigo: Si al renovar el contrato le das un "hachazo" al precio que supere el IPC, esa reducción del 50% podría menguar considerablemente. No llegará al 0% (porque se quiere mantener cierta ventaja frente al alquiler turístico, que no tiene deducción), pero dolerá.


• El premio: Para los que decidan congelar la renta o incluso bajarla, el premio es jugoso: una bonificación de hasta el 100%. Es decir, no pagarían ni un céntimo de IRPF por esos ingresos.


Es un juego de incentivos que busca, básicamente, que al propietario le salga más a cuenta ser "buen vecino" que buscar el último euro del mercado.


¿A cuánta gente le va a pillar esto?

Las cifras asustan un poco por su magnitud. Se estima que en este 2026 vencen unos 632.369 contratos de alquiler en toda España. Detrás de esos papeles hay personas, familias y sueños:


• Más de 1,6 millones de inquilinos están ahora mismo con el alma en vilo, pendientes de si su renta subirá.

• En lugares como Madrid, la presión es máxima, con casi 146.000 contratos a punto de expirar.

• Si miramos al futuro cercano, para 2027 la cifra acumulada de personas afectadas por estas renovaciones ascenderá a los 2,7 millones.


Para muchos, la subida media podría rondar los 1.735 euros anuales. Es una barbaridad; hablamos de casi 150 euros más al mes que salen directamente del presupuesto para la compra, la luz o el colegio de los niños.


Consecuencias: ¿Solución o más leña al fuego?

Como suele pasar con estas medidas, hay dos caras de la moneda. Por un lado, es un alivio pensar que el casero se lo pensará dos veces antes de subir el precio si sabe que Hacienda le va a "quitar" parte de ese beneficio. Es una forma de poner un dique de contención a la escalada de precios que parece no tener fin.

Sin embargo, los expertos advierten de una posible fuga de viviendas. El miedo es real: si un propietario siente que el Estado le está asfixiando con normas y penalizaciones, podría optar por sacar su piso del mercado de larga estancia. ¿El resultado? Menos oferta, más competencia entre inquilinos y, paradójicamente, precios aún más altos para los pocos pisos que queden disponibles. Es como intentar apagar un fuego con un abanico; si no se hace con cuidado, el aire puede avivar las llamas.


Un futuro de incertidumbre

La realidad es que el mercado está en un punto de "emergencia nacional". El Gobierno está echando el resto con esta maniobra fiscal, pero la duda sigue en el aire: ¿será suficiente para que los precios dejen de subir o veremos cómo el mercado se vuelve todavía más rígido y difícil de acceder?

Lo que está claro es que la próxima campaña de la Renta ya no será solo cuestión de marcar la casilla de la Iglesia o de fines sociales; para muchos, será el momento de echar cuentas de si les compensó, o no, subirle el alquiler a su inquilino.


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