El muro del 18%: cuando comprar una casa usada se vuelve una odisea de récord
La verdad es que, si alguien esperaba que el 2026 trajera un respiro al mercado inmobiliario, el despertar de enero ha sido un jarro de agua fría. Las cifras no solo asustan, sino que marean: la vivienda de segunda mano ha arrancado el año con una subida estrepitosa del 18,4%. Es el incremento más alto de toda la serie histórica, un número que convierte el sueño de tener cuatro paredes propias en una cima casi inalcanzable para la mayoría de los mortales.

Ya no hablamos de simples fluctuaciones de mercado; estamos ante un escenario donde el precio medio roza los 2.650 euros por metro cuadrado. Para que nos hagamos una idea, una vivienda estándar de unos 80 metros cuadrados cuesta hoy, de media, unos 212.000 euros. Y eso si tienes la suerte de no vivir en Madrid o Baleares, donde los precios ya han roto la barrera psicológica de los 5.000 euros por metro cuadrado. Es, sencillamente, una locura.
Un mapa de ganadores y, sobre todo, de muchos perdedores
Lo que está pasando en el mapa de España es una auténtica radiografía de la tensión. Mientras que en la Región de Murcia los precios han volado un 25,8%, en lugares como Andalucía o Asturias la subida también supera el 19%. Y es que, ante la escasez de obra nueva, todo el mundo se ha lanzado a la desesperada por lo usado, provocando un efecto embudo que asfixia a los compradores.
• Los jóvenes, los más golpeados: Se estima que cientos de miles de menores de 35 años han quedado "expulsados" del mercado solo en este último mes.
• La clase media asfixiada: Familias que ahorraron durante años ven cómo su hucha ahora solo alcanza para una habitación menos o un barrio mucho más alejado de su trabajo.
• El efecto dominó: Al subir la venta, el alquiler también se tensa, ya que quienes no pueden comprar se ven obligados a seguir alquilando, reduciendo la oferta y subiendo las rentas.
¿Por qué está pasando esto ahora?
La sensación es de una tormenta perfecta. Por un lado, tenemos un déficit de vivienda que el Banco de España cifra en unas 700.000 unidades; por otro, unos tipos de interés que han empezado a bajar ligeramente, lo que ha despertado a una demanda que estaba dormida y que ahora tiene más prisa que nunca por cerrar operaciones.
"Es como intentar comprar una entrada para un concierto de rock donde solo quedan 100 asientos y hay 10.000 personas en la cola", explica una consultora inmobiliaria. "Los precios no suben porque la casa sea mejor, sino porque hay demasiada gente desesperada por no quedarse fuera".
¿Estamos ante una nueva burbuja?
Mirando al futuro inmediato, las perspectivas no son precisamente reconfortantes. Aunque algunos analistas creen que el ritmo de subida se moderará a lo largo del año, situándose quizás entre un 5% y un 10%, la realidad es que el precio ya está en niveles récord.
1. Consecuencia actual: El endurecimiento de los filtros bancarios. Aunque el Euríbor baje, la tasación a menudo no llega al precio de venta real, obligando al comprador a aportar ahorros que no tiene.
2. Consecuencia futura: Un país de inquilinos a la fuerza. Si no se incentiva la construcción de forma masiva, la vivienda usada seguirá siendo el refugio de los inversores y la pesadilla de las familias trabajadoras.
El 2026 ha empezado enseñando los dientes. Para muchos, la casa de sus sueños se ha movido unos cuantos kilómetros más lejos o se ha hecho unos cuantos metros más pequeña. Y lo peor es que, por ahora, nadie parece tener la llave para abrir la puerta de la moderación.
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